Más de 300 reclusos en Oklahoma aceptan a Jesús y casi 60 son bautizados dentro de una prisión

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Más de 300 reclusos en Oklahoma aceptan a Jesús y casi 60 son bautizados dentro de una prisión
Más de 300 reclusos en Oklahoma aceptan a Jesús y casi 60 son bautizados dentro de una prisión

Un poderoso avivamiento tuvo lugar en la Penitenciaría Joseph Harp, en Oklahoma, donde más de 300 internos decidieron entregar su vida a Cristo y 58 de ellos fueron bautizados durante una jornada evangelística organizada por Victory Church, que reunió a más de mil reclusos.

En un emotivo encuentro espiritual celebrado en la Penitenciaría Joseph Harp, en Oklahoma, más de 300 reclusos aceptaron a Jesús como su Salvador y 58 de ellos fueron bautizados en una piscina improvisada, marcando un acontecimiento sin precedentes dentro del centro penitenciario. El evento fue liderado por el pastor Paul Daugherty, de Victory Church, quien predicó el Evangelio ante una multitud de 1.119 internos reunidos en el campo principal de la prisión.

Durante la jornada, los voluntarios oraron por los enfermos, compartieron mensajes de salvación y testimoniaron transformaciones personales entre los asistentes. Además, se distribuyeron 1.600 hamburguesas y 1.400 Biblias y libros cristianos, en un esfuerzo por atender tanto las necesidades espirituales como físicas de los participantes.

Pedro Moreira, uno de los líderes del equipo misionero, destacó que este fue el primer evento masivo en el campo abierto de la prisión desde antes de la pandemia de Covid-19. “Dios abrió puertas que habían estado cerradas por años. Fue un milagro ver a tantos hombres experimentar el amor de Cristo”, expresó.

Más de 40 voluntarios formaron parte de esta cruzada, tras recibir entrenamiento espiritual y práctico previo al evento. Según los organizadores, el impacto fue tan profundo que muchos de los reclusos se comprometieron a seguir formándose en la fe a través de estudios bíblicos dentro del penal.

Victory Church, fundada en 1981 en Tulsa, Oklahoma, es reconocida por su enfoque en el servicio comunitario y su labor misionera en contextos de vulnerabilidad. “Victoria no es solo el nombre de nuestra iglesia, sino una realidad que Jesús ofrece a todos: una vida plena y restaurada, sin importar el pasado ni las circunstancias”, declaró el pastor Daugherty.

El testimonio del evento refleja el mensaje de esperanza que la iglesia busca transmitir: que el amor y la gracia de Dios pueden transformar cualquier vida, incluso en los lugares más oscuros. “Jesús vino a buscar y salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10), recordó el ministerio, reafirmando que la verdadera libertad y redención solo se encuentran en Cristo.

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