En una escuela primaria de los Países Bajos, un grupo de madres y una abuela se ha convertido en una fuente de bendición e inspiración. Desde hace más de once años, estas mujeres se reúnen para orar por los estudiantes, maestros y familias de la **escuela PCBS De Parel**, ubicada en la localidad de ’t Harde, provincia de Gelderland.
Al comienzo del nuevo ciclo escolar, el grupo recorrió las aulas declarando oraciones y bendiciones antes del inicio de las clases, un gesto que llamó la atención del personal y de la comunidad. “Somos una escuela con espacio para la libertad religiosa. Podemos ser un lugar seguro para todos”, expresó el director **Wouter Gaillard** en diálogo con *Revive*.
El grupo de oración, que comenzó en 2014 con solo dos madres, ha crecido hasta contar hoy con **10 madres y una abuela** comprometidas. Se reúnen dos veces al mes y oran de manera específica por las necesidades de la escuela. “Durante mucho tiempo éramos solo dos, pero continuamos orando por nuevos miembros”, recordó **Annejet**, una de las fundadoras.
Con el paso de los años, su perseverancia ha dado fruto. La oración se ha vuelto parte integral del ambiente escolar. Los maestros expresan gratitud y aseguran sentirse fortalecidos al saber que alguien intercede por ellos. “Es alentador saber que hay personas orando por nosotros, porque realmente lo necesitamos como equipo”, comentaron varios docentes.
Además de orar, las madres han desarrollado una **relación cercana con el personal y los estudiantes**. Dejan tarjetas con mensajes de aliento y reciben peticiones de oración por correo electrónico. Entre las solicitudes se incluyen situaciones familiares difíciles, enfermedades o necesidades especiales de los alumnos. “Oramos para que la escuela sea un lugar seguro donde los niños puedan crecer, divertirse y sentirse amados”, explicó Annejet.
El grupo dedica tiempo a mencionar a cada niño y maestro por su nombre, siguiendo el lema de la escuela: *“Cada niño es una perla en las manos de Dios”*. Esta visión se refleja también en sus acciones concretas. Antes de iniciar el año escolar, visitan cada aula, el gimnasio, la dirección e incluso los baños, declarando bendiciones sobre todos los espacios. “Sentimos que era algo muy especial y agradecemos la libertad que la escuela nos da para hacerlo”, añadió la líder.
Una de las iniciativas más recientes es una **“caja de oración”**, donde los propios estudiantes pueden depositar peticiones, incluso acompañadas de dibujos. “La caja estaba llena. Fue conmovedor ver cómo los niños se abrían a la oración”, relató Annejet.
El impacto de este grupo ha trascendido las paredes de la escuela. Otros padres y comunidades educativas se han sentido inspirados por su testimonio. “Cuando la gente escucha lo que hacemos, nos dice lo especial que es y muchos expresan su deseo de iniciar un grupo de oración en su propia escuela”, concluyó Annejet.
El trabajo de estas madres muestra cómo la fe, expresada en silencio y constancia, puede transformar ambientes, fortalecer corazones y sembrar esperanza en las generaciones más jóvenes.
Madres forman grupo de oración en escuela y transforman la vida de estudiantes y docentes en los Países Bajos
Desde hace más de una década, un grupo de madres y una abuela oran regularmente por una escuela en los Países Bajos, trayendo ánimo, unidad y fe a estudiantes y profesores. Su ejemplo silencioso ha inspirado a otras comunidades educativas a iniciar movimientos similares.